Aprendí este ejercicio de relajación en una clase del famoso Dr. Andrew Weil. Me llamó la atención por lo simple que es, y lo empecé a practicar religiosamente cada día desde entonces. Los resultados se empezaron a sentir después de unos días o semanas de práctica regular. Me parece tan fácil de aprender y práctico de incorporar a la rutina diaria, que es algo que ahora siempre me gusta enseñar en mis sesiones de coaching para ayudar a mis clientes a revertir los efectos negativos (físicos y mentales) del estrés.